Gestión del agua: de la urgencia a la acción concreta

Por Francisco Reyes Castro; consejero regional.

La escasez hídrica que vive el país y la región requiere de acciones urgentes, más que meros discursos de buenas intenciones. La denominada “mesa regional de recursos hídricos” o “Consejo consultivo para la sostenibilidad hídrica” conformada a comienzos de mes en Puerto Montt y que venimos solicitando en el Consejo Regional, Core, desde el año pasado, amerita decisión, presencia activa de autoridades competentes y no sólo “fotos de cumplimiento”. En la primera convocatoria no hubo seremis, ni directores regionales del área; sólo el intendente y eso es una mala señal.

También es una mala señal que la Subsecretaría de Desarrollo Regional, Subdere, baje por decreto de la carpeta de proyectos a financiar o “elegibles” las iniciativas presentadas por municipios como Purranque y que se relacionan directamente con agua potable rural; o que el Ministerio de Obras Públicas renueve por dos años más un millonario contrato con la empresa Essal para asesorar los actuales sistemas de APR sin hacerle ningún ajuste ni atender los públicos y masivos reclamos de dirigentes de todas las provincias de la región que dicen que el apoyo de la sanitaria es inexistente o no sirve para sus reales necesidades.

Urge el trabajo real; participativo, con decisiones firmes e inversión concreta en proyectos sustentables. No puede ser que hoy la Intendencia Regional esté gastando casi 53 millones de pesos mensuales en la solución “parche” de camiones aljibes para abastecer de agua a 6 comunas de la región, 4 de ellas de la provincia de Osorno, con un total de 5 mil 500 personas favorecidas: San Juan de la Costa; Purranque, Río Negro y San Pablo; además de Queilen, Chiloé y Hualaihué, en Palena. ¿Sabe usted cuánto significa ese gasto del Gobierno anualmente?: 630 millones de pesos. Súmele lo que desembolsan municipios por su cuenta en otros camiones aljibe, como lo que ocurre en Osorno o Puerto Montt, por nombrar algunas comunas; agregue que en verano, el tema se agudiza y la demanda es mayor…

Cifras de la Casen indican que en la región hay 26 mil familias sin agua potable. Según datos de la Dirección de Obras Hidráulicas, Doh, existen 195 sistemas de APR en total en las 4 provincias: 68 en Llanquihue; 80 en Chiloé; 39 en la provincia de Osorno y 8 en la provincia de Palena; en total, son beneficiados casi 162 mil habitantes. Y falta mucho…sobre todo en la provincia de Osorno donde entre 2018 y 2019 no hay proyectos nuevos con recomendación técnica y muy pocos presentados al presupuesto del Fondo Nacional de Desarrollo Regional.

Un convenio suscrito entre el Gobierno Regional y la misma DHO permitió financiar este año la contratación de profesionales para la presentación de proyectos, pero en lo local, hay carencia en la formulación y empuje de los mismos municipios como el caso de Osorno. Por eso es que a propósito de la discusión del presupuesto 2020 planteamos que el FNDR fije su prioridad en iniciativas ligadas al suministro de agua y que la inversión efectiva se centre en dicha urgencia, en coherencia a lo que decimos y terminamos aprobando al interior del mismo Core: y lo digo porque a veces el problema es “A” y terminamos apoyando un proyecto “Z”…
Para la provincia de Osorno, el convenio Gore-DOH permitirá avanzar en nuevas iniciativas para Purrehuín en San Juan de La Costa; Quilén y Hueleco en San Pablo; Crucero en Purranque y Riachuelo en Río Negro. Se busca levantar diseños, pero la recomendación técnica aún está muy lejana.

Sabemos que el 44 por ciento de las causas de los problemas hídricos se relacionan con una deficiente gestión del recurso; el 17%, al aumento de la demanda del agua; el 14 por ciento, a la contaminación del agua como lo ocurrido desde julio en la comuna de Osorno y luego en Puerto Octay; el 12 por ciento a la disminución de la oferta; el 6 por ciento a un daño ambiental de los ecosistemas hídricos y el 5 por ciento al alza de la frecuencia de los desastres naturales.

¿Qué hacer? Apurar el tranco con decisión real en la gestión e institucionalidad del agua; proteger de verdad y desde el Estado los ecosistemas hídricos; activar la eficiencia y uso estratégico del recurso; e incorporar nuevas fuentes de agua. Se puede: es cuestión de voluntad y acción real de servicios públicos, la política al servicio de los temas reales y el control social y exigencia de la sociedad civil. En una urgencia como la descrita, ni el tiempo ni el agua son fuente inagotable.

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